A concert of 85000 Greeks conducted by Mikis Theodorakis held in Athens, just shortly after the fall of the Greek Military junta in 1974.

Some Beasts ~ Canto General (Pablo Neruda, Mikis Theodorakis)
It was the twilight of the iguana.
From the rainbow cresting
his tongue like a dart
sank into vegetables
the monastic anteater trod
walk the jungle with melodious,
guanaco fine as oxygen
in the wide brown heights
he was wearing his shoes gold
while the llama opened candid
eyes in the delicacy
the world of dew.
The monkeys braided thread
endlessly erotic
on the banks of the aurora,
topples a pollen
and shooing violet flight
Butterflies Muzo.
It was the night of the alligators,
pure night and swarming
I snouts out of silt,
and sleepy marshes
an opaque armor noise
returned to the terrestrial origin.
The jaguar touches the leaves
with its phosphorescent absence
puma running in the branches
as the devouring fire
while burning his eyes on him
spirits of the forest.
Badgers scratch feet
River sniff the nest
whose throbbing delight
They attack with red teeth.
And at the bottom of magna water
as the circle of the earth,
is the giant anaconda
Cover rituals mud,
devouring and religious.

Algunas Bestias ~ Canto General (Pablo Neruda, Mikis Theodorakis)
Era el crepúsculo de la iguana.
Desde la arcoirisada crestería
su lengua como un dardo
se hundía en la verdura
el hormiguero monacal pisaba
con melodioso pie la selva,
el guanaco fino como el oxígeno
en las anchas alturas pardas
iba calzando botas de oro
mientras la llama abría cándidos
ojos en la delicadeza
del mundo lleno de rocío.
Los monos trenzaban un hilo
interminablemente erótico
en las riberas de la aurora,
derribando muros de polen
y espantando el vuelo violeta
de las mariposas de Muzo.
Era la noche de los caimanes,
la noche pura y pululante
de hocicos saliendo del légamo,
y de las ciénagas soñolientas
un ruido opaco de armaduras
volvía al origen terrestre.
El jaguar tocaba las hojas
con su ausencia fosforescente,
el puma corre en el ramaje
como el fuego devorador
mientras arden en él los ojos
alcohólicos de la selva.
Los tejones rascan los pies
del río husmean el nido
cuya delicia palpitante
atacarán con dientes rojos.
Y en el fondo del agua magna,
como el círculo de la tierra,
está la gigante anaconda
cubierta de barros rituales,
devoradora y religiosa.